miércoles, 30 de abril de 2014

Fragmento de Cazadores de Sombras: Ciudad de Fuego Celestial leído por Cassandra Clare

Un super fragmento que me ha encantado ¡YA QUIERO EL LIBRO!


Jace interrumpió el beso. Antes que Clary pudiera decir nada, un coro de aplausos sarcásticos salió desde la colina cercana. Simon, Isabelle y Alec los saludaron.

Jace dijo: "Nos unimos a nuestros amigos molestos y voyeristas?"

"Por desgracia, esa es la única clase de amigos que tenemos." Clary frotó el hombro contra su brazo y se dirigieron hacia las rocas. Simon e Isabelle estaban uno al lado del otro, hablando en voz baja. Alec estaba sentado un poco aparte, mirando la pantalla de su teléfono con una expresión de intensa concentración.

Jace se tiró al suelo al lado de su parabatai, "He oído que si miras fijamente esas cosas lo suficiente, sonarán."
"Ha estado enviándole mensajes de texto a Magnus", dijo Isabelle mirando por encima con una mirada de desaprobación.
"No lo he hecho”, dijo Alec automáticamente.
"Sí lo has hecho", dijo Jace estirando el cuello para mirar por encima del hombro de Alec. “y lo has llamando. Puedo ver las llamadas salientes".
"Es su cumpleaños," Alec Cerró el teléfono. Se veía más pequeño estos días, casi flaco en su saco azul desgastado, con hoyos en los codos, sus labios mordidos y agrietados. El corazón de Clary se fue con él. Había pasado la primerasemana después de su ruptura con Magnus en una especie de aturdimiento por la tristeza y la incredulidad. En realidad, ninguno de ellos podíacreerlo. Ella siempre había pensado que Magnus amaba a Alec, que realmente lo amaba; claramente Alec había pensado lo mismo. 
“No quiero que el piense que yo no… que piense quelo olvidé”
“Estas suspirando” dijo Jace
Alec se encogiço de hombros. “Mira quien habla. Oh, la amo. Oh, es mi hermana. Oh, por qué, por qué, por qué…”
Jace le tiró un montón de hojas muertas a Alec, haciéndole farfullar.
Isabelle se estaba riendo. “Sabes que es verdad, Jace”.
“Dame tu teléfono” dijo Jace ignorando a Isabelle. “Vamos, Alexander”.
“No es asunto tuyo”, dijo Alec sosteniendo el teléfono fuera del alcance de Jace. “Solo
olvídalo, vale?
“No comes, no duermes, miras tu teléfono todo el día y se supone que debo olvidarlo” dijo Jace.
Había una cantidad sorprendente de agitación ensu voz. Clary sabía lo mucho que le enojaba la infelicidad de Alec, pero no estaba segura de que Alec lo supiera. Bajo circunstancias normales, Jasce había matado, o al menos amenazado a cualquiera que hiriera a Alec; esto era diferente. A Jace le gustaba ganar, pero no puedes ganarle a un corazón roto, incluso al de alguien más. Incluso al de alguien que amas.
Jace se inclinó y arrebató el teléfono de la mano de su parabatai. Alec protestó y trató de recuperarlo pero Jace lo mantenía lejos con una mano, buscando expertamente entre los mensajes del teléfono con la otra. “Magnus, regrésame la llamada. Solo necesito saber que estás bien”. El sacudió su cabeza. “Vale, no. Solo no”. Con un movimiento decisivo rompió el teléfono por la mitad. La pantalla se puso negra mientras Jace tiraba las piezas al suelo.. “Aquí tienes”.
Alec miraba las piezas agrietadas en el suelo con incredulidad. “Tu ROMPISTE mi TELEFONO”.
Jace se aclaró la garganta. “Los chicos no dejan que otros chicos sigan llamando a otros chicos,
Vale, esos sonó mal. Los amigos no dejan que sus amigos sigan llamando a sus ex y colgando.
"En serio. Debes parar”.
Alec se veía furioso. “Así que rompiste mi teléfono nuevo?. Muchísimas gracias”.
Jace sonrió serenamente y se recostó en la roca “De nada”.
“Mira el lado positivo”, dijo Isabelle. “No recibirás mas mensajes de mamá nunca más..
Me envió seis mensajes hoy. Así que apagué mi teléfono”. Y dio unas palmaditas en su bolsillo con una mirada significativa.
“¿Que quería ella?”, preguntó Simón
“Reuniones constantes”, dijo Isabelle.
“Deposiciones. La clave sigue queriendo escuchar que pasó cuando peleamos con
Sebastian en el Burren.. Todos tuvimos que rendir cuentas, como cincuenta veces. Como Jace absorbió el fuego celestial de gloriosa.
Descripciones de los Cazadores de Sombras oscuros, la copa infernal, las armas que usaban, las runas que llevaban. Que usábamos nosotros, que usaba Sebastian, que usaba todo el mundo… como sexo telefónico pero aburrido”
Simón hizo un ruido como si se estuviera ahogando.

“Que pensamos que quiere Sebastian”, agregó Alec. “Cuándo regresará, que hará cuando lo haga”.
Clary apoyó los codos en sus rodillas “Siempre es bueno saber que la Clave tiene un plan bien pensado y confiable”
“Ellos no quieren creerlo”, dijo Jace mirando hacia el cielo. “Ese es el problema. No importa cuantas veces les digamos lo que vimos en el Burren. No importa cuantas veces les digamos cuan peligrosos son los oscuros. No quieren creer que los Nephilim pueden ser corrompidos... Que los Cazadores de Sombras pueden matar a otros Cazadores de Sombras”. Clary había estado allí cuando Sebastian creó al
primer oscuro.. Había visto la oscuridad de sus ojos, la furia con la que luchaban. Eso la aterraba. “Ellos ya no son Cazadores de Sombras”, añadió en voz baja. “No son
personas”.
“Es difícil de creer si no lo has visto”, dijo Alec.
“Y Sebastian solo tiene muchos de ellos. Una pequeña fuerza, dispersa – ellos no quieren creer que él es una amenaza real. O si él es una amenaza, prefieren creer que es una amenaza para nosotros, para Nueva York, a que es una amenaza para los Cazadores de Sombras en general”.
“No se equivocan en que si a Sebastian le importa algo, es Clary”, dijo Jace. Y Clary sintió un temblor frío en su espalda, una mezcla de disgusto y aprehensión. “En realidad él no tiene emociones. No como nosotros. Pero si las tuviera, las tendría hacia ella, y las tendría hacia Jocelyn. Ella la odia” El hizo una pausa, pensativo. “Pero no creo que sea una posibilidad que ataque directamente acá. Demasiado…
obvio”.
“Espero que le hayas dicho eso a la Clave”, dijo Simon.
“Cerca de cien veces”, dijo Jace. “No creo que tengan mis creencias en una alta encima
particularmente.”
Clary bajó la vista hacia sus manos. Ella había sido depuesta por la Clave, como el resto de ellos. Había respondido todas sus preguntas. Todavía había cosas acerca de Sebastian que no les había dicho. Que no le había dicho a nadie. Las cosas que él había dicho que quería de ella. No había soñado mucho desde que habían regresado del Burren con las venas de Jace llenas de fuego. Pero cuando lo hacía, tenia
pesadillas, y todas eran acerca de su hermano.
“Es como tratar de pelear con un fantasma”, dijo Jace. “No pueden rastrear a Sebastián, no lo pueden encontrar. No pueden encontrar a los Cazadores de Sombras que ha transformado”.
“Están haciendo lo que pueden”, dijo Alec. “Están apuntalando las guardas alrededor de Idris y Alicante. Todas las guardas, de hecho. Han enviado a docenas de expertos a las Islas Wrangel”
Las Islas Wrangel eran la base de las guardas de todo el mundo, los hechizos que protegían la tierra, y a Idris en particular, de los demonios y de la invasión de demonios. La red de guardas no era perfecta,, y los demonios se habían deslizado a través de ellas en algunas ocasiones, pero Clary solo podía imaginar que tan mala sería la situación si las guardas no existieran.
“Yo escuché a mamá decir que los brujos del Laberinto Espiral habían estado buscando una forma de reversar los efectos de la copa infernal” dijo Isabelle “Por supuesto sería mucho más fácil si tuvieran cuerpos para estudiar…”
Ella se fue apagando. Clary sabía por qué.. Los cuerpos de los Cazadores de Sombras oscuros muertos en el Burren habían sido traídos a la Ciudad de Hueso para que los hermanos silenciosos los examinaran. Los hermanos nunca habían tenido la oportunidad. Durante la noche los cuerpos se habían descompuesto lo equivalente a un cadáver de 10 años. No había nada más que hacer que quemar los restos. Isabelle encontró su voz de nuevo: “Y las Hermanas de Hierro están `produciendo armas.
Tendremos miles de cuchillos serafón, espadas, chakhrams, de todo… forjados en Fuego Celestial.” Ella miró a Jace. En los días que siguieron a la batalla en el Burren, cuando el fuego había hecho estragos a través de las venas de Jace, lo suficiente para hacerlo gritar de dolor, los hermanos silenciosos lo habían examinado una y otra vez, probando cun fuego y hielo, con metal bendecido y hierro frio, tratando de ver si había alguna forma de sacar el fuego celestial de él, de contenerlo. No habían encontrado nada. El fuego de gloriosa, estando una vez capturado en la espada, parecía que no tenía prisa en habitar otra, o de hecho en sejar el cuerpo de Jace por otro tipo de recipiente. El hermano Zachariah le había dicho a Clary que en los primeros días de
los Cazadores de Sombras, los hermanos habían buscado la forma de capturar el fuego celestial en un arma, algo que pudiese ser usado en contra de los demonios. Nunca lo habían logrado, y eventualmente, los cuchillos serafín se habían convertido en sus armas elegidas. Al final, otra vez, los Hermanos Silenciosos se habían rendido. El fuego de Gloriosa permanecía en las venas de Jace como una serpiente, y lo mejor que podía hacer era esperar que pudiera controlarlo, para que de esta forma no le destruyera.
El fuerte pitido de un mensaje de texto sonó, Isabelle había abierto su teléfono de nuevo.
“Mama dice que regresemos al Instituto ahora” dijo ella. “Hay una reunión y debemos estar en ella”. Se paró, sacudiéndose el vestido. “Te invitaría de regreso”, le dijo a Simón, “Pero ya sabes, estas prohibido por ser un no muerto y todo eso”.
“Lo recuerdo”, dijo Simon, poniéndose de pie. Clary se levantó y extendió su mano hacia Jace.
El la tomó y se levantó.
“Simón y yo nos vamos de compras” dijo ella. “Y ninguno de ustedes puede venir porque no hemos comprado sus regalos”. Alec la miró horrorizado. “Oh Dios. Eso significa que tengo que comprar regalos para ustedes?”. Clary negó con la cabeza. “Los Cazadores de Sombras no celebran… tu sabes, la navidad?” 
Recordó de repente la relajada cena de Acción de Gracias donde Luke cuando Jace, a quien le habían pedido cortar el pavo, se había ido contra el ave con una espada hasta que no habían quedado mas que pequeños trocitos de
pavo. Tal vez no?
“Nosotros intercambiamos regalos, hacemos honor al cambio de las estaciones”, dijo Isabelle.
“Solía haber una celebración del Ángel en invierno. Celebrando el día en que los Instrumentos Mortales habían sido entregados a Jonathan Cazador de Sombras. Creo que los Cazadores de Sombras se enojaron al ser excluidos de las celebraciones mundanas, aunque, muchos institutos tienen fiestas de navidad. La de Londres es famosa”. Se encogió de hombros. “Solo creo que no vamos a
hacerla… este año”.
“Oh”, Clary se sintió rara. Por supusto que no querían celebrar la navidad después de perder a Max. “Déjenos darles regalos, al menos. No tiene que ser una fiesta, ni nada como eso”.
“Exacto”, Simón estiró sus brazos. “Yo debo comprar los regalos para Hanukkah. Lo manda la ley Judía. El Dios de los judíos es un Dios enojado. Y muy orientado a los regalos”. Clary le sonrió. Ahora el encontraba cada vez más fácil la forma de decir la palabra “Dios”. Jace suspiró y beso a Clary – un rápido beso de despedida en su frente, pero la hacia temblar.
No ser capaz de tocar a Jace, o tocarlo adecuadamente estaba empezando a hacerla saltar en su propia piel. Le había prometido que nunca importaría, que lo amaría aunque nunca pudiera volver a tocarlo, pero lo odiaba de todas formas. Odiaba extrañar la seguridad de la forma en la que siempre encajaban físicamente.
“Nos vemos mas tarde”, dijo Jace. “Voy a regresar con Alec e Izzy”
“No, no lo harás”, dijo Isabelle inesperadamente.
“Rompiste el celular de Alec. Ten por seguro que todos habíamos querido hacerlo por semanas”.
“ISABELLE” dijo Alec.
“Pero el hecho es que, tu eres su parabatai, y tu eres el único que no ha ido a ver a Magnus. Ve y habla con él”.
“¿Y decirle que?”, dijo Jace. “No puedes convencer a la gente para que no rompa contigo… o tal vez puedes”, dijo precipitadamente al ver la expresión de Alec. “Quien podría decirlo? Trataré”.
“Gracias”. Alec palmeó el hombro de Jace. “He escuchado que puedes ser encantador cuando quieres serlo”.
“Yo he escuchado lo mismo”, dijo Jace echando a correr hacia atrás. Era incluso más gracioso haciendo eso, Clary pensó melancólicamente. Y sexy, definitivamente sexy. Ella alzó su mano en señal de despedida.
“Nos vemos luego”, dijo ella. Si no estoy muerta de la frustración para entonces.

2 comentarios:

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